Monday, August 25, 2014

Cómo proteger a tu mascota de enfermedades

 
Son parte de nuestra familia: las mascotas ocupan un lugar fundamental, y tenerlas nos aporta un montón de beneficios para la salud. 

Por eso, hoy te queremos dar una pequeña guía para proteger a tu mascota de enfermedades y así poder disfrutar de ella y de todo su amor.

Los gatos y las alturas

Los gatos no tienen conciencia del vacío, y puede saltar cuando se encuentran en el borde de una ventana (por ejemplo, al ver pasar un pájaro). Todo el mundo sabe que un gato cae siempre sobre sus cuatro patas, pero por desgracia, a veces hay excepciones.

Contrariamente a lo que se podría pensar, uno o dos pisos de altura pueden ser más peligrosos que tres o cuatro pisos. En efecto, en pequeñas alturas, el gato no tiene tiempo de darse la vuelta y adoptar esa posición característica de "paracaídas" que le permite amortiguar el salto.
Cuando esto ocurre, e incluso si el animal no parece presentar ningún síntoma particular, una caída por la ventana constituye una auténtica urgencia veterinaria; en efecto, las lesiones pueden aparecer hasta 48 horas después de la caída.

El golpe de calor

El golpe de calor es un síntoma neurológico relacionado con un aumento brusco de la temperatura corporal, y cuyas consecuencias pueden ser dramáticas. Es más frecuente en los perros, particularmente cuando su dueño decide, por ejemplo, llevar al animal con él para hacer jogging durante dos horas a pleno sol, o peor aún, cuando se deja al perro solo dentro del coche…

La termorregulación del perro es menos eficaz que en el hombre, concretamente cuando se trata de combatir el calor: los perros no transpiran. Cuando hace mucho calor, no conviene sacar al perro hasta que haga más fresco: por la mañana temprano o por la tarde-noche. Si los síntomas del golpe de calor aparecen (dificultades respiratorias, dificultades locomotrices, etc.), hay que darle un baño frío al animal controlando su temperatura corporal; no se trata de provocar lo contrario, una hipotermia.

Las picaduras de insectos

Se trata de una afección muy frecuente en verano y que a veces pasa desapercibida. Normalmente, se observa que el perro o el gato juega con una avispa, y luego lo escuchas de repente ladrar y correr como un loco e ir a esconderse. La picadura de avispa es dolorosa de momento, y puede ir acompañada de una reacción local (hinchazón, tumefacción de la zona afectada: pata, morro…) y después una reacción generalizada (apatía brutal, vómitos…).

Los síntomas pueden a veces ser impresionantes. Normalmente, se van espontáneamente y de forma rápida, pero en otros casos lo más prudente es llevarlo a una consulta de urgencias del veterinario. El primer gesto que se debe tener es comprobar la presencia de un aguijón (y retirarlo en el peor de los casos) y aplicar frío en la zona dolorida.

El animal puede ser picado por otros insectos además de las avispas, lo que será menos doloroso y menos visible de momento; aunque en algunos casos se pueden observar reacciones urticantes gigantes e hinchazón en la cara.

En estos casos, también se percibe la remisión espontánea de los síntomas en pocas horas, pero el riesgo de edema laríngeo (que se manifestará en problemas respiratorios) e incomodidad del animal (exceso de picores) justifican en la mayoría de los casos una consulta veterinaria de urgencias.

Estos son los cuidados básicos de las mascotas para mantener su buena salud. Y tú, ¿cómo cuidas a tu mascota?

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