Monday, August 11, 2014

¿Adicta a los tacones? Tips y datos que debes conocer

 
Todas las noches, al llegar a su hogar, millones de mujeres se sientan en el borde de la cama y emiten la misma expresión de alivio y satisfacción al quitarse los tacones: “Aaaah”. 

Otro día ha terminado, y todas las mujeres saben que el día no termina hasta que se bajan de los stilettos sobre los que han andado durante las últimas ocho o 10 horas.


¿Aliados o enemigos?

Los tacones hacen a las mujeres más altas, estilizadas y hasta las hace sentirse más seguras. Pero también provocan dolores en pies y piernas que, en su mayoría, ceden rápidamente. Sin embargo, otros males son más permanentes, y necesitan una atención especial.

“El pie va sufriendo modificaciones con la edad, indistintamente del tipo de calzado que usemos. Si tocamos el pie de un bebé, notaremos que es pura grasa, casi no tocamos los huesos. Pero si tocamos el pie de una persona mayor, notaremos que no tiene nada de grasa y es pura piel y hueso. Eso se produce porque la grasa plantar se va degenerando”, explica el médico Pablo Sotelano, especialista en tobillo y pie y miembro de la Sociedad Argentina de Cirugía del Pie y la Pierna.

Es por ello, explica Sotelano, que los efectos provocados debido al uso de tacones se agudizan con los años. Pero en esto también influye el tipo de calzado y la persistencia de su uso.

Los tacones de cinco centímetros (1.9 pulgadas) podrían no provocar daños, aun si se los usa constantemente, explica Sotelano. Pero si se trata de tacones de por encima de los siete centímetros (2.7 pulgadas), entonces se empiezan a sentir los efectos. El daño más frecuente, dice Sotelano, “son los dedos subluxados, que se produce como consecuencia de que los tendones externos se cortan”, por el constante sometimiento del pie al esfuerzo de caminar sobre tacones demasiado altos.

Investigación: efectos del uso de tacones

Esto quedó demostrado en un estudio realizado por un grupo de investigadores de la Manchester Metropolitan University y la University of Vienna, y publicado en el The Journal of Experimental Biology en 2010, donde se investigó el efecto muscular del uso intensivo de tacones en las mujeres.

Básicamente, los investigadores se preguntaron si los tacones podían acortar los músculos de la pantorrilla, como consecuencia de tener el pie acortado durante un tiempo prolongado. Así, seleccionaron a un grupo de mujeres que usaban tacones y otro donde las damas no los utilizaban y compararon el tamaño de los músculos de las pantorrillas con resonancia magnética.

“Esperábamos volúmenes musculares ligeramente menores entre las mujeres que usan tacón”, dijo Narici, uno de los investigadores, en una reseña del trabajo, pero no fue así, no había diferencias.

Sin embargo, cuando midieron la longitud de la fibra muscular de los músculos de la pantorrilla, encontraron que las fibras de las mujeres que usaban tacones eran 13% más cortas que las de las mujeres que usaban zapatos planos. “Esto confirma la hipótesis de que cuando se pone el músculo en una posición más corta, las fibras se acortan”, aseguró Narici.

Además, se encontró que los tendones eran más gruesos y rígidos en las mujeres que usaban tacones que en las que utilizaban zapatos planos.

¿Abandonar los tacones?

Es una decisión personal que además debe ir acompañada de las recomendaciones de un médico, no obstante, realizar ejercicios de estiramiento ¡podría ayudar a prevenir el dolor al final del día!

Este es precisamente el consejo de Sotelano: “aunque las lesiones que producen el uso permanente de tacones de más de siete centímetros (2.7 pulgadas), quizá serían inevitables, hay ejercicios que se pueden hacer, ya sea para moderar el efecto, o bien para retrasarlo”.

El especialista indica que quizá no todos los días, pero sí sería conveniente realizar periódicamente, ejercicios de estiramiento como elongación gemelar, entre otros. Estos ejercicios, dice Sotelano, pueden incorporarse a la rutina de actividades como pilates, yoga y stretching.

Practicar pilates alivia la tensión a la que sometes a tus pies / Foto: Thinkstock 
Practicar pilates alivia la tensión a la que sometes a tus pies / Foto: Thinkstock


Estrategia en casa

También se pueden realizar masajes caseros, para ayudar a disminuir el cansancio en la planta del pie y contribuir a aminorar la tensión en los tobillos.

María Casado, Wellness Personal Assistant de Barceló Sancti Petri Spa Resort, explicó para la revista Cosmopolitan, en qué consiste un masaje que han creado bajo este concepto, llamado Heel Massage:
- Primero hay que preparar los músculos masajeando y presionando el pie, para calentar y así, relajar la zona.
- Luego, hay que enfocarse en el talón: masajearlo realizando presiones circulares “hasta que la zona se calme y se consiga relajar todo el cúmulo de tensiones”, señala Casado.
- Después, hay que trabajar las piernas y los gemelos. “Se masajea con movimientos circulares desde la base del tobillo y se afloja esta zona, tanto con presiones como con rotaciones”, indica la especialista.
- A continuación, se procede a tratar los gemelos y “por último se trabaja suavemente todo en conjunto para relajar el área completamente y se deja reposar los pies durante un ratito”, destaca Casado.

¿Te animas a intentarlo?

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