Sunday, July 6, 2014

No te quedes con hambre... o regresarás por más comida

Hay comidas que se saborean enormemente. Yo, sin ir más lejos, cada vez que aparezco por casa de mi madre y hay tortilla de papas en la mesa no paro hasta comerme la mitad, más o menos (siempre que el resto de personas me deje, claro). Es decir, me lleno hasta el tope, lo que hace que mi hambre de tortilla quede saciada por una larga temporada.




¿Eres de los que no pueden resistirse a la tortilla de patatas de las madres? (Foto: Fotolia)

Sin embargo, imaginemos la siguiente hipótesis: mi madre invita a familiares y en lugar de comer hasta hartarme tengo que conformarme con un único trozo de tortilla. Drama en la mesa. En mi cerebro se instala un pensamiento fijo: el de volver a comer tortilla lo antes posible.
Pues bien, resulta que todo esto tiene una explicación científica. Un estudio publicado por Psychological Science y desarrollado por varias de las escuelas de negocios más importantes de Estados Unidos ha determinado que nuestro cerebro guarda, sobre todo, la información del último mordisco de una comida y no del primero.

Por otro lado, resulta que nuestra compleja mente humana percibe como menos deliciosa la comida cuanto más bocados comemos: es decir, que el primer mordisco siempre es el mejor y que, de ahí en adelante, cada uno es peor que el anterior. Esto explicaría por qué, a partir de un determinado punto, dejamos de comer: porque ya no encontramos placer en hacerlo. Bueno, esto a excepción mía, que sigo a piñón fijo con la tortilla de papas. Pero eso es otro tema.

Todas estas conclusiones llegan después de un estudio con seres humanos, como no podía ser de otra manera, en el que a un grupo de 134 estudiantes se le dio a probar galletas. Mientras que a varios de ellos les sirvieron solo tres, otros llegaron a meterse entre pecho y espalda hasta 15. Después de terminar, se les preguntó si les había gustado el tentempié. Y en general, los que solo se habían comido tres galletas se mostraron más satisfechos que los que habían llegado hasta 15.

Este estudio se combina con otro en el que a los participantes se les ofreció un gran vaso de zumo acompañado de una bolsa de patatas fritas, típicas comidas con un patrón de consumo que repetimos hasta acabar con el vaso o la bolsa vacíos. Aunque los participantes empezaban calificando como deliciosas ambas experiencias gastronómicas, a medida que iban comiendo más su valoración iba siendo peor.

Los investigadores trataron de contrarrestar este efecto de "el último bocado es el que cuenta" recordándoles lo mucho que les había gustado el zumo o las patatas al principio. Cuando eso sucedía y se apelaba a su memoria gustativa, los participantes tendían a volver a sus valoraciones iniciales.

Si te quedas con hambre... volverás a por más comida 

La comida XXS podría desbancar a la XXL."Este descubrimiento es importante porque sugiere que las raciones más grandes pueden ir en detrimento de los objetivos de las compañías de comida, porque amplían el tiempo que pasa entre que se prueba un producto y se repite", explica Emily Garbinsky, de la Stanford University Graduate School of Business, una de las escuelas de negocios participantes en el estudio.

"Además, también es importante para el consumidor, que debe pensar que abusar de una comida hace que pueda llegar a cansarse de ella, o al menos cambiar su patrón de consumo dejando transcurrir más tiempo entre cada experiencia". La pregunta que nos hacemos es ¿será este el fin de los menús XXL en las cadenas de comida rápida y el inicio de una nueva línea XXS para "enganchar" al cliente? Y en mi caso particular, ¿tengo que comer menos tortilla de patatas de mi madre para cogerla con más ganas cada vez que tenga la oportunidad? 

Difícil respuesta, amigos.

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