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Friday, November 21, 2014

¿Para qué sirve cada tipo de aceite?


 

Existen muchos tipos de aceites: oliva, girasol, aguacate, soya... En esta nota, un resumen de sus características.


Con el fin de guiarnos por este mundo de los líquidos oleosos y saber cuál es el idóneo para cada tipo de alimento el sitio web Myfitnesspal creó una infografía en la que nos muestra cuáles son los más adecuados según lo que queramos preparar. 

Aquí un resumen.

Consejos generales

Comenzamos con tres consejos genéricos. Primero, si es para cocinar hay que elegir aceites que se manejen bien en altas temperaturas (si sale humo significa que no sirven); segundo, se recomienda elegir los que son ricos en Omega 3; tercero, variar la elección de los aceites para beneficiarnos de la amplia 
gama de grasas benéficas en el universo de los alimentos.

Categoría 1: aceites para dorar, freír o cocinar en general

En esta categoría encontramos, por ejemplo, el aceite de almendra que se recomienda para platos que hay que preparar a altas temperaturas o para postres y que es además rico en vitamine E. También está el aceite de aguacate, que se recomienda para dorar carnes, freír en wok o incluso aliñar ensaladas. ESte aceite es también rico en vitamina E, pero además es muy efectivo para mejorar problemas cardiovasculares.


 En esta primera categoría también encontramos aceites vegetales como el de coiza que es muy utilizado en Alemania, el de cártamo, recomendado para su uso en cualquier proceso culinario, y el de girasol, cuyo uso se recomienda para cocinar vegetales y hortalizas.

Segunda categoría: aceites buenos para saltear alimentos, platos al horno o repostería

Es aquí donde se incluye el famoso aceite de oliva, que los responsables de Myfitnesspal relacionan al consumo crudo en ensaladas, platos fríos y salsas. De él se destaca su alto contenido en vitaminas E y K y sus propiedades antioxidantes. También encontramos el aceite de pepita de uva, perfecto para vinagretas o saltear verduras y que es además rico en Omega 3.

En esta categoría también se encuentra el aceite de cacahuate, que por su sabor funciona bien para platos vegetarianos o asiáticos y que es además rico en fitoesteroles y vitamina E. 


Tercer categoría: aceites apropiados para salteados ligeros, cocinar a bajas temperaturas y salsas

Aquí encontramos el aceite de coco, sustituod de la mantequilla e ingrediente recurrente en currys y sopas. El aceite de coco es rico en grasas saturadas pero su efecto en el colesterol es, al parecer, neutral. 

También es antimicrobiano.


En este tercer grupo también encontramos el aceite de sésamo (para cocinar a bajas temperaturas), el de soya (ideal para saltear carnes) y el de nuez (apropiado para aliños de ensaladas).

Cuarta categoría: aceites recomendables para salsas, aliños o acompañamientos que no requieran calor

En este grupo encontramos el aceite de linaza, rico en Omega 3, y el de germen de trigo, con abundancia de vitamina E. Ambos deben refrigearse.

Fuente:  http://www.losandes.com.ar/article/-para-que-sirve-cada-tipo-de-aceite

Hirsutismo, un raro trastorno del vello corporal


El crecimiento desmedido de vello en mujeres en diferentes partes del cuerpo, en las cuales no suele encontrarse normalmente, se denomina hirsutismo, y puede aparecer principalmente en zonas como labio superior, barbilla, mejillas, orejas, cuello, tórax, areolas mamarias, regiones circundantes del ombligo y muslos.

No se debe considerar al hirsutismo como una enfermedad, es más bien una manifestación que se presenta a consecuencia de varias enfermedades o estados en los que se provoca que en el cuerpo de la mujer haya una producción aumentada de andrógenos (hormonas masculinas). Algunas causas son:   

Trastornos hormonales. El síndrome de ovario poliquístico (SOP) es una de las causas más comunes de la aparición de vello excesivo, asociándose a su vez con trastornos menstruales como por ejemplo la ausencia de menstruación por largos periodos de tiempo (amenorrea), entre otros.

Tumores en las glándulas suprarrenales. Estas glándulas son las encargadas, en gran parte, de la producción de andrógenos, y pueden llegar a provocar hirsutismo.

Alteración en las funciones del hipotálamo o la hipófisis, los cuales son órganos situados en la base del cerebro y que están íntimamente relacionados en el control de hormonas del cuerpo.



El abuso o mal uso de medicamentos que tengan acción androgénica (estímulo de hormonas masculinas) o el uso de corticoides, esteroides anabólicos y píldoras de control prenatal, son algunos de los tratamientos que pueden llegar a ocasionar hirsutismo en la mujer.

Puede también aparecer por causas genéticas y relacionarse en ocasiones con la raza y la constitución de la mujer, especialmente con la obesidad.

Existe una forma de hirsutismo que no se relaciona con ninguna de las causas anteriores, en este caso se denomina hirsutismo idiopático, cuyo origen y causa se desconocen.

El tratamiento se enfoca en corregir las causas que provocaron el hirsutismo, ya sea por enfermedad o por mal uso de medicamentos. 

El médico se podrá auxiliar de medicamentos como antiandrógenicos, que ayudan a controlar las hormonas masculinas causantes del hirsutismo o cremas que ayudan a desacelerar el crecimiento de vello, especialmente en el rostro.

Fuente: https://es-us.mujer.yahoo.com/blogs/tusalud/hisutismo--un-raro-trastorno-del-vello-corporal-182525877.html

El dolor pélvico: mal de muchas

 

Hay un dolor que puede aquejar a muchas mujeres, que afecta la parte baja del abdomen y que suele estar relacionado con el periodo menstrual o las relaciones sexuales. 

Se trata del dolor pélvico, una afección que puede ser tan incómoda como peligrosa. Conocer sus características podría ayudarnos a mejorar nuestra calidad de vida. Descubre más al respecto.

  • Informes del Instituto Nacional de Salud Infantil y Desarrollo Humano Eunice Kennedy Shriver de EEUU (NICHD, por sus siglas en inglés), indican que el 15% de las mujeres en edad reproductiva asegura padecer dolor pélvico durante un período no menor de 6 meses. También se sabe que entre ellas, el 15% de las mujeres trabajadoras sufren dolores tan intensos que les impiden asistir a su empleo.
  • En nosotras, y de acuerdo con la Clínica Mayo, el dolor pélvico suele referirse a síntomas que surgen de los sistemas reproductivos, urinarios, o de fuentes muscoesqueléticas. Puede llegar a irradiarse a la zona lumbar, los glúteos y los muslos.
  • Dicho dolor puede ser constante o intermitente y, en algunos casos, solo se evidencia al orinar o durante las relaciones sexuales. La Clínica Mayo informa que es necesario consultar a un médico cuando la afección interrumpe las actividades cotidianas o empeora con el tiempo. Si es severo puede tratarse de una emergencia.
  • Aunque se desconoce la causa exacta del dolor pélvico, la institución mencionada advierte que está asociado a varios tipos de enfermedades y condiciones, en especial cuando es crónico. Si proviene del sistema reproductor, por ejemplo, podría estar relacionado con cólicos menstruales, cáncer de ovario, endometriosis y embarazo ectópico.
  • El tratamiento, según el portal de bienestar WebMD, varía dependiendo de la causa, la intensidad del dolor y la frecuencia. Puede requerir medicamentos, antibióticos o un procedimiento quirúrgico.
  • Si bien no son muchos los estudios que confirman la efectividad de los tratamientos alternativos contra el dolor pélvico, el NICHD sugiere las siguientes opciones, que podrían contribuir a aliviar las dolencias menstruales: suplementos de vitamina B1 o magnesio, acupuntura, acupresión y terapias de estimulación nerviosa. Recuerda contar con la opinión de un profesional de la salud antes de optar por una de ellas.
  • Según la institución antes mencionada, algunas enfermedades pélvicas relacionadas con este dolor, como la endometriosis y las adherencias pélvicas, se asociarían a la dificultad de quedar embarazada. Aparte, ciertos tratamientos contra el dolor pélvico podrían afectar la capacidad reproductiva.
  • Finalmente, el dolor pélvico puede afectarnos en términos emocionales. Según el NICHD, puede generar problemas de tipo sexual, depresión, ansiedad, trastornos del sueño y estrés.
Consulta con tu médico si sufres dolor pélvico, para encontrar la solución que mejor se adapte a tu caso.

Fuente:  https://es-us.mujer.yahoo.com/blogs/tusalud/mitos-verdades-dolor-pelvico-mal-muchas-223105333.html

Tu gel sanitizante para manos podría perjudicarte



Los productos antibacteriales para manos son trending topic entre nosotros: los tenemos en el hogar, en las oficinas y hasta en el bolso. 

Pero mientras creemos que al lavarnos con ese aromático alcohol en gel estamos alejando los problemas de salud, algunos de sus componentes podrían ser dañinos.


Cuidado con el bisfenol A

Este químico, presente en gran parte de los envases plásticos, desde hace años que es señalado como un contaminante ambiental, riesgoso para nuestro sistema endócrino. Siempre se pensó que el mayor contacto con el bisfenol A se producía por medio del packaging de bebidas y comidas, pero resulta que también está presente en un tipo de papel de recibos o tickets.

Lo más importante es que los geles sanitizantes y otros productos de cuidado de la piel, contienen sustancias que vuelven a la piel más permeable, incrementando su absorción de químicos como el bisfenol, detalló un nuevo estudio de la Universidad de Missouri, publicado en octubre de este año en la revista científica PLOS ONE.

Los investigadores detectaron que cuando las personas tomaban uno de estos tickets inmediatamente después de higienizarse las manos con estos geles, y luego comían, una importante cantidad de BPA pasaba a sus manos a través de la piel, y luego se transfería al alimento que sostenían y a su boca. Los niveles de BPA detectados luego en la orina y en la sangre de los participantes resultaban muy elevados. 

Esto se vincularía con un alto riesgo de desarrollar anormalidades y enfermedades en la adultez, según los autores del trabajo.

¿Menos inmunidad?

Otro de los primeros cuestionamientos en torno a los antibacteriales consiste en que podrían volver perezoso a nuestro sistema inmunológico. Es más: al parecer, una adecuada y progresiva exposición a los microbios es necesaria para que nuestro organismo desarrolle defensas contra ellos y, al tener a “alguien” que cumpla ese rol por nosotros, el sistema inmunológico podría perder fuerza, según los resultados de un estudio liderado por la Universidad Northwestern, publicado en 2010 en la revista científica Proceedings of the Royal Society B: Biological Sciences.

Los investigadores también advirtieron que exponerse a bacterias en la infancia podría prevenir enfermedades en la adultez. Los actuales entornos súper esterilizados podrían hacernos perder nuestra capacidad natural de defendernos de los gérmenes.

Bajo la lupa, la función muscular

Por otra parte, los jabones y geles sanitizantes poseen una sustancia llamada triclosán, hoy en el banquillo porque podría dañar la salud muscular. Los músculos de ratones sometidos a dosis de triclosán similares a las que nos exponemos en la vida cotidiana empezaron a mostrar dificultad para contraerse, según un estudio publicado en 2012 en la revista científica Proceedings of the National Academy of Sciences of the United States of America.


El veredicto de la FDA

A la luz de esta información, la Agencia de Alimentos y Medicamentos de EEUU (FDA, por sus siglas en inglés) dio a conocer el 13 de diciembre de 2013 una regulación que obligaría a los fabricantes a proporcionar datos más concretos, para demostrar la seguridad y eficacia de los jabones antibacterianos. 

Mientras tanto, a usarlos con moderación. Más saludable y económico: ¡volvamos al agua y al jabón!

Fuente: https://es-us.mujer.yahoo.com/blogs/tusalud/gel-sanitizante-manos-podr%C3%ADa-perjudicarte-antibacterial-da%C3%B1ino-194701569.html

La flora intestinal también influye en nuestro ánimo



Hace dos años viví una experiencia que cambió mi percepción acerca del cuerpo humano. 

Tuve una infección bacteriana en la garganta que me produjo 39º de fiebre durante dos días seguidos. 

El médico me recetó un gramo de antibióticos cada 24 horas; era demasiado, pero estaba tan asustada con la fiebre que me tomé la dosis sin pensar. 

Como era de esperarse, la flora bacteriana de mi cuerpo quedó reducida a su mínima expresión, y a los pocos días, además de gastritis, me dio una candidiasis del terror.

Y digo "del terror" porque me produjo sensaciones que jamás había tenido; más allá del malestar cutáneo, empecé a tener pensamientos rarísimos y antojos irrefrenables de azúcar, lácteos, pan y pastas. 

Me documenté lo más que pude y entonces comprendí que esos antojos eran detonados por una toxina que la cándida envía al sistema nervioso y que es interpretada como “dame carbohidratos” , porque el principal alimento de la levadura es, precisamente, el azúcar y las harinas refinadas. Las eliminé de mi dieta, aumenté el consumo de probióticos y la candida se retiró de la escena.

Después de ese episodio dejé de ver a mi cuerpo como un bloque de células humanas y comprendí que era un ecosistema cuyo equilibrio depende en gran medida de las bacterias y los hongos que lo habitan. Un simple recordatorio: por cada célula humana hay 100 bacterias; ellas evolucionaron con nosotros y nosotros con ellas. Son tan necesarias para nuestra sobrevivencia que en la primera hora de vida, cuando el recién nacido se pega al cuerpo de la madre y toma el calostro, recibe la cantidad de bacterias indispensable para digerir la comida que consumirá el resto de su vida.

Desafortunadamente, los que nacimos y crecimos a fines del siglo XX fuimos inoculados con la idea de una vida hiperhigiénica donde la simple mención de la palabra "bacteria" u "hongo" hace que alguien corra por el cloro y la caja de antibióticos. Este concepto es tan absurdo y perverso que mucha gente considera que los alimentos que salen de una fábrica son más "limpios" o "seguros" que una zanahoria recién cosechada o un yogurt hecho en casa.

El asunto es que ahora (después de que la industria farmacéutica y alimentaria se encargaran de satanizar a las bacterias) la ciencia ha comenzado a difundir un enfoque más positivo y realista acerca del papel que los microorganismos tienen en nuestro cuerpo y lo importantes que son para mantener la salud.


Han satanizado a las bacterias, creando miedo a ellas  entre la población / Foto: Thinkstock 
 
Han satanizado a las bacterias, creando miedo a ellas entre la población / Foto: Thinkstock

Es cierto que hay bacterias nocivas, pero las bacterias benéficas que habitan nuestro cuerpo las superan en millones . Los problemas de salud no se dan solo cuando "agarramos" una bacteria nociva; cuando nuestra población de bacterias y hongos benéficos se “enferman”, se altera el equilibrio de ese pequeño ecosistema que es el cuerpo humano.

Un estudio reciente, publicado en el diario científico BioEssays, sugiere que el ejército de bacterias que vive en nuestro tracto digestivo (al igual que la cándida), envía mensajes al sistema nervioso para obtener lo que desea. “Las bacterias de nuestro aparato digestivo son manipuladoras”, señala Carlo Maley, Doctor en Ciencia y director del Center for Evolution and Cancer de la UC San Francisco. “El microbioma de nuestro cuerpo tiene una diversidad de intereses; algunos de ellos van de acuerdo con nuestros objetivos dietéticos y algunos no”.

Estudios que datan de la primera década de este siglo han mostrado que las bacterias del tracto digestivo liberan químicos que se transportan a lo largo del nervio vago (la super carretera por donde circulan mensajes neurológicos entre el estómago y la base del cerebro). 

El estudio realizado por el equipo del Dr. Maley mostró que estos químicos son i nformación que el cerebro traduce en antojos y apetitos, sin embargo, los mensajes de las bacterias van mezclados con los de las células humanas.
Nuestra dieta tiene un enorme impacto en la población de bacterias que trabajan para regular nuestra digestión; el tracto digestivo es un ecosistema que evoluciona en cuestión de minutos, pero que está sustentado en la información genética que heredamos

Por ejemplo, un tipo de bacteria que sólo se encuentra en tracto digestivo de los japoneses ha evolucionado especialmente para digerir las algas marinas que forman parte de la dieta básica en esa región del mundo, a diferencia de lo que ocurre con los lácteos y los azúcares refinados. Basta recordar lo que ocurrió después de la guerra de Vietnam, cuando organizaciones humanitarias enviaron toneladas de leche en polvo que provocaron en la población surasiática diarreas y problemas intestinales más graves que el beneficio que pretendían brindar.

La teoría señala que las bacterias son capaces de enviar mensajes químicos para que consumamos los alimentos que requieren. Así, cuando las bacterias requieren azúcar, liberan químicos que nos hacen sentir mal hasta que la consumamos, y otras enviarían señales de bienestar para recompensar nuestro comportamiento.

La Dra. Athena Aktipis, miembro del mismo equipo del Dr. Maley, señaló que la capacidad microbiana para manipular nuestro ánimo y nuestro comportamiento es tan eficaz que incluso afecta nuestros receptores gustativos.

Una dieta rica en alimentos no procesados es benéfica para la flora intestinal / Foto: Thinkstock 
Una dieta rica en alimentos no procesados es benéfica para la flora intestinal / Foto: Thinkstock

Sin embargo, al tratarse de una relación simbiótica, también puede ser manipulada por nuestros hábitos dietéticos. “La población microbiana se puede manipular fácilmente con probióticos, prebióticos, antibióticos y cambios en la dieta, tanto así que a partir de ello se pueden tratar problemas de desnutrición y obesidad”. 

Cada vez son más los estudios que avalan estos descubrimientos. Algunos incluso han mostrado que los probióticos reducen los niveles de ansiedad en ratones de laboratorio, y otros muestran resultados similares cuando las personas consumen probióticos durante cuatro semanas seguidas. Debido a que los probióticos restauran la salud de las bacterias, éstas reducen el envío de señales al sistema nervioso.

@luzaenlinea
Fuente: https://es-us.mujer.yahoo.com/blogs/pasionaria/la-fora-intestinal-tambi%C3%A9n-influye-en-nuestro-%C3%A1nimo-214109428.html?page=all