Monday, July 2, 2012

El Lenguaje Y El Cerebro



Lenguaje y Cerebro.

¿Qué distingue el 
lenguaje humano de lo que hacen el resto de animales? ¿Qué tienen en común nuestros cerebros y qué nos separa del resto de primates? El autor trata de contestar a estas cuestiones resolviendo una tercera pregunta: ¿cuál es el origen de todo esto?




Los últimos descubrimientos en el campo de la neuroanatomía, el desarrollo biológico y la genética han cambiado radicalmente nuestra comprensión acerca del desarrollo del cerebro. Las aportaciones surgidas en los últimos años han cuestionado no sólo las ideas clásicas sobre el tamaño, la inteligencia y la introducción de nuevas funciones, sino que también han aportado herramientas con las que podemos probar que el cerebro humano difiere del de otros primates en no pocos aspectos.

Aunque en esencia el cerebro humano no se distingue demasiado del de otros primates, lo cierto es que existen diferencias fundamentales que explican, en buena medida, el porqué de nuestra destacable capacidad y de la idiosincrasia de alguna de las facultades que permite discriminar entre nosotros los humanos y otras especies. De entre ellas destaca la del lenguaje, tal vez el elemento más distintivo y el que nos permite sobresalir en el reino animal. Es más, buena parte de las otras diferencias que nos separan del resto de especies son el resultado de la evolución del lenguaje.

Teorías sobre el origen

¿De dónde surgen esas diferencias? Dicho de otro modo: ¿el lenguaje nace o se hace? Existen varias teorías que tratan de explicar cómo adquirimos esa capacidad.

La escuela formalista, liderada por Noam Chomsky, asegura que en nuestro cerebro hay una especie de plantilla innata para la estructura del lenguaje que hemos heredado de alguna manera. Los formalistas creen en la influencia de la capacidad simbólica en la estructura de la lengua. Sin embargo, no aportan ninguna pista sobre cómo llegó esta capacidad a nuestra cabeza.

La alternativa funcionalista se ha planteado, a menudo, como opuesta a la visión de Chomsky. Afirma que la estructura del lenguaje es el resultado de las limitaciones impuestas al comunicarse. Los más radicales funcionalistas, como Elizabeth Bates, consideran que para poder ejecutar el lenguaje es necesario un dispositivo muy poderoso en la cabeza, una red neuronal de cierta sofisticación.

Frente a las teorías que consideran que la lengua está internamente estructurada, existe una tercera opción que podría denominarse sistematista. Consiste en la idea de que el lenguaje es un sistema complejo en cuya estructura participan muchos inputs. La contribución de una plantilla, aunque mínima, y la capacidad de procesar información simbólica son los dos aspectos que más influyen en la creación de este sistema.

La evolución del cerebro

Sea como sea, existen pruebas irrefutables de que a lo largo de la historia el cerebro humano ha evolucionado en cierto grado ligada a la evolución del lenguaje.

La visión formalista sugiere que algo parecido a un módulo, un programa informático o algún tipo de chip, ha sido literalmente insertado en los circuitos de un cerebro normal. En otras palabras, que somos un cerebro de simio más un lenguaje informático. Al margen de que aceptemos o no esta comparación, hay razones para creer que esa modularidad es de soft y no de hard. De lo contrario no podría evolucionar.

En el otro extremo se sitúan quienes aseguran que lo que ha hecho posible el lenguaje es que los cerebros humanos se han agrandado en los últimos 2,5 millones de años. Este argumento se basa en algo parecido a añadir más poder de proceso informático, pero en mi opinión no resuelve las cuestiones fundamentales sobre la estructura y las características del lenguaje.

El lenguaje, motor del cambio

Creo que es más acertado afirmar que tenemos un cerebro de simio que ha sido levemente modificado durante 2,5 millones de años, de manera que funciona cada vez mejor. Han sido cambios sutiles, pero que implican cualidades anatómicas y de comportamiento. Entre ellos, destacaría cuatro: 1) la expansión del dominio de los sistemas prefrontales, cruciales en el proceso de lenguaje; 2) cambios en la circuitería de nuestro sistema motriz, que permiten que seamos capaces de articular el habla para utilizar combinaciones de sonidos no innatos, manipularlos, reestructurarlos y producirlos rápidamente; 3) la implicación del cerebelo, de modo que el sistema motriz hace un trabajo mental de automatización, y 4) la participación de la estructura profunda de nuestro cerebro.

Hoy sabemos que las adaptaciones anatómicas y de comportamiento asociadas al lenguaje se ubican en diferentes partes del cerebro y del cuerpo (por ejemplo, se registran cambios en la posición de la laringe) y que están perfectamente integradas para llevar a cabo una optimización funcional. Es por ello que resulta difícil imaginar que hubieran podido ser debidas a algo distinto del proceso evolutivo.

Su especificidad también indica que se trata de adaptaciones sujetas a una prolongada selección para su contribución a la lengua. En definitiva, el lenguaje en sí mismo es el principal motor de la evolución del cerebro ya que ha dirigido la mayoría de sus grandes cambios. Sin embargo, esto no significa que hace 2,5 millones de años la gente no hablara, sino que durante un largo período de tiempo existió una forma básica de lenguaje (bautizada por los expertos como «lenguaje protal») que fue demandando determinadas funciones al cerebro y que éste ha ido resolviendo.

El término «construcción de un nicho» es probablemente la mejor manera de acercarse a esta idea de evolución. Los humanos hemos construido el nicho de la comunicación simbólica, que ha obligado a los cerebros a mejorar y adaptarse a ese nicho. En este sentido, mi tesis es que el lenguaje y los cerebros humanos coevolucionan. Se empujan los unos a los otros y con el tiempo se integran más y más.

Tan cerca...

En el conjunto de las operaciones que pueden ser llevadas a cabo por un cerebro típico de primate, las que requiere el lenguaje son sólo un subconjunto. No hay nuevas estructuras, ni siquiera nuevas operaciones neuronales, necesarias para producir lenguas.

De hecho, las operaciones de comunicación en otras especies son un subconjunto de las que nosotros empleamos para producir la lengua. El análisis de estas divergencias es un buen punto de partida para estudiar las similitudes y diferencias que unen y separan nuestros cerebros del resto de primates.

En el cerebro, las similitudes neuronales y anatómicas son la regla, al igual que las continuidades. Esto es así, incluso respecto a las áreas del cerebro y los circuitos relacionados con el lenguaje. No tenemos evidencias de estructuras (unidades de células) en el cerebro humano que no tuvieran precedentes en el de sus antepasados.

Mi trabajo con cerebros de primates a lo largo de una década muestra claramente que el área celular que corresponde al lenguaje existe en todas las especies de monos y simios. Corresponde al área frontal del cerebro y tiene la misma organización celular y la misma relación con otras estructuras, aunque no tiene nada que ver con la comunicación vocal de los monos, que no la utilizan para producir sonidos.

En lo que se refiere al mapa de conexiones, al igual que en los ordenadores, la arquitectura funcional de los cerebros se basa no tanto en el emplazamiento de los distintos elementos sino en las conexiones que se establecen entre ellos.

En diversos estudios basados en técnicas analíticas de imagen pudimos demostrar claramente que este tipo de conexiones marcaba un camino antero-posterior que inicialmente atribuimos al área de movimiento.

Sin embargo, pudimos constatar que las áreas anteriores son las que parecen dedicarse más al análisis, haciendo un trabajo más simbólico y auditor con respecto al lenguaje. Las zonas situadas en la zona posterior parecen ocuparse más de la discriminación y la producción de fonemas (los sonidos de la lengua), así como de agilizar la articulación del habla (funciones gramaticales).

Lo más sorprendente es que esta organización del cerebro humano la hemos descubierto estudiando monos y otras especies que no tienen capacidad de lenguaje. Es otra prueba de lo profundas que son nuestras similitudes.

...y tan lejos

La diferencia más obvia en cuanto a anatomía es, claramente, el tamaño del cerebro. En proporción al cuerpo, el cerebro humano es mucho más grande en los humanos que en el resto de mamíferos. Sin embargo, no está tan claro, al menos hasta hace poco, si esta diferencia física conlleva un cambio en la organización estructural de las áreas relacionadas con el lenguaje. Una buena forma de aprender estas divergencias consiste en comprender los mecanismos que las producen y su origen.

Durante el desarrollo del cerebro, las neuronas compiten unas con otras por un factor de crecimiento. En este proceso, se produce la sincronización que permitirá establecer la correspondencia entre cada neurona y cada órgano o aparato. Esta sincronización, que ocurre como resultado de la función, crea nueva información que no se encuentra en los genes. Se trata de una causalidad sistémica: la información está distribuida por el sistema, que incorpora principios de autoorganización, de modo que buena parte de ella se va generando con el funcionamiento. Esto permite que el sistema evolucione y se vaya adaptando al medio en que vive.

Las grandes dimensiones del cerebro humano implican todo tipo de cambios en su desarrollo. En otras palabras, cuantas más neuronas hay más varía la competitividad entre ellas y la sincronización de las ramificaciones.

Los estudios sobre la encefalización de las distintas especies muestran que la forma cómo nuestros cerebros se han hecho más grandes es distinta del proceso experimentado por otros individuos. En los perros pequeños, por ejemplo, se produce muy cerca de su nacimiento, mientras que en los monos y simios la encefalización se produce en sus primeras fases de desarrollo. Los humanos, en cambio, están involucrados en una modalidad única de cambio del tamaño del cerebro.

Seguimos en líneas generales el desarrollo del resto de primates, aunque una parte de nuestro cerebro, la dorsal, ha madurado más lentamente. Ya no se trata de un desarrollo del cerebro respecto al cuerpo sino que dentro del cerebro se produce una distribución del crecimiento.

Este tipo de encefalización ha ocasionado un cambio en el control de los sistemas motrices. En ninguna de las especies estudiadas se han encontrado proyecciones directas desde los sistemas motrices a los que controlan la laringe. Pero que los humanos podamos controlar las frecuencias al cantar, por ejemplo, demuestra que tenemos un control directo sobre el sistema motriz. Esto se debe a la expansión adicional de la parte delantera de nuestro cerebro, que permite que estas proyecciones (que existen en todos los mamíferos inmaduros pero que son eliminadas pronto) puedan persistir en los cerebros humanos.

Diferencias nada simbólicas

Con todo, las divergencias más importantes en nuestros cerebros proceden de nuestra capacidad para el aprendizaje simbólico. Este proceso propio de las lenguas consiste en romper un código de relaciones combinatorias entre palabras o símbolos y conlleva un gran esfuerzo cognitivo, ya que el cerebro debe conocer múltiples opciones y elegir la más adecuada.

La expansión del córtex prefrontal responde también a esa inmensa exigencia que tenemos cuando somos jóvenes de romper el código para aprender palabras. Y que se mantiene a lo largo de nuestras vidas al tener que interpretar frases complejas.

Con el fin de aprender e interpretar símbolos, el cerebro humano ha experimentado una serie de adaptaciones lingüísticas. He aquí las principales:

· Automatización locomotriz. Coincidiendo con la aparición hace 2,5 millones de años de las herramientas de piedra, los cerebros humanos empezaron a especializarse en la manipulación. Esto ha jugado un papel clave en la construcción de una base sobre la que se desarrolla la comunicación simbólica. Una buena parte de la estructura de sintaxis está causada por la necesidad de que el proceso del lenguaje sea automático. Es algo muy parecido a la computación y que denomino «motorización de la cognición».

· Articulación vocal. Su marco de tiempo es mucho más corto. Se sitúa alrededor de 1,5 millones de años, al principio del homo erectus, y ha ido evolucionando hasta fechas recientes. Que la evolución en este sentido no es tan profunda lo revelan las diferencias existentes entre nosotros en nuestra capacidad de cantar, mantener bien un tono, oír y hacer una frecuencia correspondiente, copiar sonidos y conseguir buenos mimetismos, entre otros aspectos.

· Gramaticalización y lexicalización. La mayoría de estos procesos han tenido lugar fuera de nuestras cabezas. Una gramática y sintaxis complejas son resultado de un proceso socioevolutivo: ajustar la lengua a las limitaciones y capacidades de los cerebros humanos.

· Literalidad. La habilidad de leer y escribir no se debe a un soporte evolutivo o a un cambio fundamental en el cerebro. Con la educación adecuada, el aparato neurológico de los primeros homo sapiens o neardentales estaba lo suficientemente preparado como para aprender a escribir o leer como nosotros.

El único soporte de la literalidad es de tipo social. La primera evidencia de lengua escrita se encuentra en formas icónicas o pictóricas, que representan los objetos de referencia utilizados en el habla. Gradualmente la mayoría de estos sistemas se fueron fonetizando. En muchísimas sociedades distintas dejaron de ser iconos de la referencia para convertirse en iconos del sonido. La razón puede ser que el cerebro se especializó en el lenguaje del proceso de sonidos. La evolución social ha adaptado el sistema de lectura y escritura a nuestras especializaciones innatas, nuestras adaptaciones lingüísticas.

Conclusiones

El lenguaje humano involucra distintas funciones del cerebro, según sea la fase o la función que desarrolle. Las hay automáticas y muy rutinizadas, como las conjugaciones de verbos regulares que lleva a cabo el sistema locomotriz. Si se requiere un análisis más simbólico, el proceso va al córtex prefrontal y para análisis especiales incluso se extiende un poco al córtex parietal. Al aportar nuevas palabras a nuestro vocabulario implicamos a grandes zonas del cerebro, incluso la visual, ya que en parte estamos recordando su configuración física. Nos hallamos, pues, ante un proceso sensorial, atencional, prefrontal y neumónico, tanto como motriz.

En mi opinión, lo que las lenguas han hecho es reconvertir lo que ya existía en el cerebro. Cuando estos sistemas fueron readaptados para el proceso lingüístico comenzó un proceso evolutivo que los forzó a mejorar lo que estaban haciendo. En definitiva, a construir la estructura del lenguaje que hoy tenemos con la información procedente de diversas fuentes del propio sistema.

Fuente: 
www.prbb.org

7 Razones por las qué tomar jugos verdes


7 razones por las qué tomar jugos verdes es lo que todos debemos hacer todos los días.


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Trata de hacer este tónico todos los días, incluso si es sólo para el desayuno o antes de dormir .... en cualquier momento es el momento perfecto! y este pequeño tónico es delicioso. Sólo Orgánico ....

El jugo verde es un gran tónico.
1 jugo grande de lima (con piel y todo)
1 taza de espinacas
1 taza de perejil
1 manzana verde
6 tallos de apio
Un Cucumbe grande (pepino)

Todo recién cortado y el jugo recién preparado. Moler todo junto en licuadora, y no dejarlo por más de 10 minutos sin tomar (se pierden casi todos los nutrientes.)

Cómo realizarme un enema en casa


Cómo realizarme un enema en casa



Un enema es utilizado normalmente como parte de un proceso de desintoxicación y también es útil para aliviar los síntomas de estreñimiento. Su principal propósito es el de limpiar tu colon e intestino grueso y eliminar de tu cuerpo el exceso de deshechos. Los enemas suelen practicarse en consultorios médicos u hospitales por medio de un médico. De todos modos, con los elementos y la técnica adecuada, podrás realizártelos en casa.

Nivel de dificultad:
Moderado

Instrucciones

Necesitarás

  • Un jabón suave
  • 1 o 2 litros de agua tibia
  • Un contenedor con un tubo flexible
  • Una boquilla para enemas
  • Lubricante
  1. 1
    Reúne los materiales necesarios para realizar el enema en tu casa. Necesitarás un jabón suave, 1 o 2 litros de agua tibia y un contenedor con un tubo flexible unido a la boquilla del enema. Asegúrate de que el agua que utilices esté por debajo de los 45°C o te quemarás el colon.
  2. 2
    Mezcla algunas gotas del jabón y el agua. Arma la preparación con dos litros de agua, aunque quizás utilices menos. Llena el contenedor con la mezcla ya preparada.
  3. 3
    Acomódate en la posición adecuada. La posición que utilices depende de lo que prefieras. Una de las más comunes es la de estar acostado sobre tu costado izquierdo con la rodilla derecha flexionada hacia el tórax. También puedes acostarte de espaldas con tu cabeza y rodillas apoyadas. Esto te permitirá ver cómo tu abdomen se expande mientras que el agua entra por tu recto.
  4. 4
    Lubrica la boquilla del enema y colócala lentamente en tu recto. Aprieta el contenedor para hacer que el líquido entre en él y en el colon. Comienza con la mitad del agua y ve cómo se siente. Si no sientes una presión molesta, continúa con un poco más de agua. No añadas más si es que tienes molestias.
  5. 5
    Mantén el agua en tu colon por algunos minutos. La mayoría de la gente no puede hacer esto por más de 5 minutos. Sentirás más presión a medida que pase el tiempo, pero esta sensación pasará. No te pares mientras estés reteniendo el agua, esto podría producir una expulsión accidental. Acomódate del lado de tu cuerpo que te ayude a aliviar las molestias, esto moverá el agua por el colon.
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    Expulsa el agua. Para hacerlo necesitarás remover la boquilla del enema. Puedes sentarte en el retrete o meterte en la bañera. Sentándote en el retrete es más difícil eliminar todo el agua, pero es más higiénico que en la bañera. Si la expulsión resulta molesta, trata de no hacer fuerza, ya que esto puede causar hemorroides. Quizás necesites cambiar de posición por algunos minutos, puedes acostarte de espaldas o boca abajo o girar tu cuerpo, así estarás mirando para atrás por sobre tus hombros. Esto te ayudará a expulsar el agua de tu colon.

Tratamiento Natural De La Fibromialgia.


La fibromialgia es un síndrome que afecta especialmente al aparato locomotor y que implica dolores muy fuertes tanto en las articulaciones, músculos, ligamentos y tendones, especialmente de las articulaciones de los brazos, piernas y cuello, pero que tiene muchas manifestaciones secundarias que pueden afectar a otros sistemas o aparatos del cuerpo. No produce degeneración ósea o muscular, pero impide tener una calidad de vida adecuada y conlleva muchas veces, si no se trata bien, problemas depresivos.


Síntomas de la fibromialgia:

Pueden ser muy variados y afectar tanto a los huesos como a otras partes del cuerpo: dolor muscular, cansancio, incapacidad de conciliar el sueño, problemas de concentración, sensación de no haber dormido bien por las mañanas, dolor en la cabeza, dolor en el cuello o mandíbula, problemas de respiración, problemas digestivos con periodos de estreñimiento que alternan con otros periodos de fuertes diarreas, problemas en la piel con la aparición de manchas o picor, sensación de mala circulación, hipersensibilidad a la luz, dolores en la penetración, necesidad constante de orinar, etc.

El hecho que muchas de estos síntomas pueden aparecer en la 
fibromialgia no implica que debamos suponer que la aparición de varios de ellos suponga que tengamos forzosamente este síndrome. Es una enfermedad que resulta muy difícil de diagnosticar porque muchos de sus síntomas pueden deberse a otras afecciones. Se hace necesario la visita al especialista para que haga un diagnostico adecuado.

La función principal de la 
fitoterapia consiste en utilizar aquellas plantas que tienen como finalidad:

- 
Relajar la tensión.- Aliviar el dolor.- Depurar el organismo.- Favorecer el sueño.

Uso interno


Sauce: ( Salix sp. ) Por su contenido en salicina, principio de la aspirina. (Decocción de un pellizco ( 2 gr. ) de la corteza seca por vaso de agua. Tomar dos o tres tazas al día. No tomar en caso de alergia a la aspirina. Un uso prolongado puede causar irritación del estómago.


Hipérico: ( Hyperycum perforatum) Constituye un buen remedio para combatir los dolores corporales especialmente aquellos producidos por afecciones reumáticas, gota, artritis, ciática, lumbalgia... Planta fototóxica. Consultar contraindicaciones


Tila ( Tilia sp) Muy útil para eliminar los dolores de cabeza que tienen un origen emocional Tomar 3 tazas al día)


Valeriana: ( Valeriana officinalis) Elimina el estado de ansiedad y favorece el sueño.


Flor de la pasión ( Passiflora caeurulea ) Las infusiones o tinturas de pasiflora resultan adecuadas para evitar los espasmos involuntarios producidos por un sistema nervioso sometido a estrés.



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Sunday, July 1, 2012

HAMBRE O GANAS DE COMER


Aunque duela debemos ser sinceros: no siempre tenemos hambre, sino simplemente ganas de comer, y no importa cuánto comamos porque cuando estamos ansiosos nunca quedamos satisfechos. Esto es que esta “hambre” no es más que apetito por el estrés. ¡Pero se puede controlar!  Primero que todo debemos recordar que los alimentos son necesarios para mantenernos vivos, que hay alimentos sanos y nos otorgan un sinfín de energía, pero el exceso puede causar enfermedades graves como el sobrepeso, la gastritis, etc.

En vez de comerte todo el refrigerador, o de comprar la promoción que más dulces trae, o pedirle a tus compañeros de estudio que traigan snacks y bebidas, te recomendamos los siguientes hábitos:
  1. Organiza los alimentos y distribúyelos en seis comidas diarias (comúnmente son 3) fijando horarios. Esto no quiere decir que ahora comerás seis grandes comidas al día en vez de tres, no te entusiasmes. Ahora comerás seis medias comidas, las cuales serán equivalente a las tres comidas que consumes cotidianamente.
  2. Si en la mitad de una tarea te dan ganas de consumir algún alimento, pero no es tu horario, fíjate como meta terminar la tarea en un 100%. No hay problema que te gratifiques luego de la tarea, pero antes centralízate en el estudio
  3. Baja la cantidad de dulces
  4. Suple las comidas dulces y/o grasosas por frutas y/o verduras
No intentemos mentirnos, no intentemos imponernos regímenes prohibitivos que en realidad no los cumpliremos, lo cual puede causar estrés ante el fracaso. Debemos ser conscientes que los azúcares simples y complejos son encargados básicos de las sensaciones de saciedad: recuerda que suprimirlos puede conllevar al malhumor y a la necesidad de dulces.

En los casos extremos de desequilibrio alimenticio deberemos asistir a una consulta con los especialistas en tales tratamientos, pero antes debemos intentar nuestro propio método para hacer desaparecer el hambre por estrés: debemos saber separar la relación entre emociones y comida. ¡No intentemos crearnos dietas impuestas por nosotros mismos!
La dieta para el hambre por estrés tiene que ser apropiada, es decir, la dieta debe ser tal que sea posible desear en menor medida la comida, la dieta debe dar la posibilidad de controlar el mecanismo que hace que aparezca un hambre inexistente. Esta dieta es necesaria para reconquistar el control sobre el hambre nerviosa