Sunday, August 31, 2014

Hacer dieta desde la infancia, ¿mala idea?

“Espejito, espejito… ¿Quién es la más delgada?”. Muchas veces, en parte debido a las imágenes que compartimos a diario y de los modelos de belleza que tenemos (o que nos imponen), asociamos el ser delgadas con ser trabajadoras, hermosas y fuertes, mientras que ser gordas lo relacionamos con ser perezosas, feas, débiles y carentes de voluntad, según la Oficina para la Salud de la Mujer de EEUU.


 

Un estudio publicado en 2011 en la revista científica Journal of the American Dietetic Association, realizado por investigadores de la Universidad de Minnesota, halló que los adolescentes que hacen dieta y tienen conductas nutricionales desordenas (como el control extremo del peso o la alimentación compulsiva), mantienen estas prácticas nocivas en la juventud y posteriormente en la vida adulta.

Descubre qué otros problemas pueden surgir por hacer dieta desde la infancia.

Malos hábitos
Hacer dieta desde una edad temprana puede plantar el escenario perfecto para hábitos alimenticios dañinos, según un estudio presentado en el último congreso anual de la Sociedad para el Estudio del Comportamiento Alimentario, recopilado en el sitio MedlinePlus.

“Mientras más joven sea una mujer cuando empieza su primera dieta, más propensa será a acudir más adelante a comportamientos del control de peso extremos, como el mal uso de laxantes o los vómitos”, advierte la investigadora del estudio mencionado, Lauren Holland, estudiante del Doctorado en Psicología Clínica en la Universidad Estatal de Florida, en el comunicado de prensa difundido por MedlinePlus.

Para prevenir futuras complicaciones, la Oficina para la Salud de la Mujer brinda una lista de factores que pueden despertar en las niñas la preocupación por su peso y llevarlas a hábitos alimenticios nocivos para su salud. Algunos de ellos son:

•Tener madres que se preocupan por su propio peso
•Tener madres que se preocupan demasiado por el peso y la imagen de sus hijas
•El aumento de peso natural y otros cambios en el cuerpo durante la pubertad
•La presión de la pareja por tener que lucir de cierto modo
•Problemas de autoestima
•Imágenes en los medios que promueven un ideal del cuerpo femenino delgado

Algunas adolescentes de peso normal creen que tienen sobrepeso y no están satisfechas con su cuerpo. Preocuparse constantemente por la balanza y actuar en consecuencia puede afectar su desarrollo social, físico y emocional, según la institución mencionada.

Añade que saltarse comidas o ingerir píldoras para adelgazar pueden conducir a una nutrición pobre y dificultades para aprender. Además, los esfuerzos extremos con el objetivo de perder peso, llevan a algunas niñas a desórdenes alimenticios como la anorexia y la bulimia.

La presión de ser delgada en nuestra sociedad es intensa y las personas se etiquetan a sí mismas y a los otros como ‘excedidos de peso’, incluso cuando su índice de masa corporal está dentro de los parámetros ‘normales’ en relación altura-peso, de acuerdo con un estudio longitudinal realizado con niñas de 10 a 19 años, publicado en junio de 2014 en la revista científica JAMA Pedtriatics.



Presión y obsesión pueden llevar a una mala percepción de la imagen / Foto: Thinkstock 
 
Presión y obsesión pueden llevar a una mala percepción de la imagen / Foto: Thinkstock


Las niñas parecerían querer seguir un modelo de belleza casi inaccesible, impuesto por una sociedad que no piensa en su salud. Recuerda que siempre es bueno mantener una nutrición equilibrada y consulta a un profesional de la salud antes de hacer cualquier cambio en tus hábitos alimenticios.

Yaca: un extraño fruto con grandes nutrientes

 

La yaca es una fruta dulce de gran tamaño y extraña apariencia que puede llegar a pesar hasta 35 kilos y tener un diámetro de hasta 25 centímetros, de hecho es considerada la fruta más grande del mundo. 

En su interior contiene una pulpa que es muy parecida a la que encontramos en la guanábana. Llega a tener un aporte de hasta 105 calorías por cada 100 gramos, carece de grasa y tiene un alto contenido en fibra.

El árbol de la yaca no tolera el clima seco y crece en clima tropical, es originario de Bangladesh, India y Sri Lanka y actualmente lo podemos encontrar en el continente americano más específicamente en América central; suele dar fruta todo el año, especialmente en los meses de febrero y julio.

La yaca puede ayudarnos a tener una salud equilibrada, ya que su consumo puede proporcionar los siguientes beneficios para la salud:

Ayuda a la función de la glándula tiroides. La yaca contiene cobre que es un mineral esencial para la producción y absorción de las hormonas tiroideas, que entre muchas otras funciones ayudan al crecimiento y desarrollo, y a sintetizar grasas y proteínas.

Prevención de anemia. La fruta contiene hierro, el cual nos puede ayudar a prevenir la anemia por falta de hierro.

Fortalecimiento de huesos. La yaca es rica en magnesio y calcio, que ayudan a formar y dar fortaleza a los huesos previniendo afecciones como la osteoporosis.

Es auxiliar en el control del asma. Hervir la raíz y los extractos de la yaca para hacer una infusión puede ayudar a controlar los casos de asma.

Ayuda a mantener normal la tensión arterial. El potasio contenido en esta fruta puede ayudar a disminuir la tensión arterial y por lo tanto también a disminuir el riesgo de accidente cerebrovascular y enfermedades cardiacas.

Potencializa la energía del cuerpo. Las azucares simples como la fructosa y sacarosa y vitaminas B2 y B1 que contiene la yaca pueden ayudarnos a sentir más energía para nuestras actividades diarias.

Mantiene saludables ojos y piel. Al contener grandes cantidades de vitamina A, la yaca puede ayudar a que conservemos una buena vista previniendo problemas como la degeneración macular y la ceguera nocturna; a su vez la vitamina A ayuda para que nuestra piel se conserve suave y con vida.

Es auxiliar para tener una digestión saludable. Por contener fibra puede ayudar a evitar padecer de estreñimiento.

Estimula las defensas. Puede ayudarnos a evitar infecciones, causadas por virus o bacterias, al aumentar las funciones de nuestro sistema inmunológico estimulando la creación de células de la defensa.

Probable prevención de cáncer. Se cree que algunos nutrientes y la vitamina C contenidos en la yaca pueden llegar a tener propiedades anticancerígenas por medio de los radicales libres que ayudan a prolongar la vida de las células.

Los dibujos infantiles y la inteligencia


Según un reciente estudio, hecho en el King’s College de Londres, los dibujos de los niños pueden ser indicadores de inteligencia en su vida futura al comenzar la adolescencia.

Para la investigación los realizadores del estudio evaluaron a 7 752 parejas de gemelos tanto idénticos como no idénticos, un total de 15 504 niños, para encontrar que la relación entre la manera de dibujar y la inteligencia que demuestran a partir de la adolescencia puede estar influenciada por los genes.

La investigación consistía en que al cumplir los 4 años de edad los padres de los niños les pedían a éstos que dibujaran a un niño, para así aplicar una prueba llamada “test de la figura humana”, que puede demostrar varias características de la personalidad e inteligencia del individuo.

Cada figura se calificó con puntuaciones entre 0 y 12, dependiendo de la localización que el niño evaluado hiciera de partes anatómicas de su dibujo tales como cabeza, ojos, nariz, boca y brazos entre otros. Los niños fueron sometidos también a pruebas de inteligencia tanto verbal como no verbal a los 4 años y nuevamente cuando cumplieron 14 años de edad.

Los niños que realizaron los dibujos con mejores calificaciones también obtuvieron buenos resultados en ambas pruebas de inteligencia (verbales y no verbales) que se realizaron de manera simultánea.
Las calificaciones más elevadas en relación a los dibujos y a las pruebas de inteligencia a los 4 años de edad se asociaron a resultados elevados en las mismas pruebas de inteligencia cuando los niños habían cumplido los 14 años de edad.

Los investigadores comentan que los hallazgos hechos en el estudio son interesantes, pero no deben llevar a los padres de ningún niño a preocuparse sobremanera por la manera en que éste dibuje, ya que existen muchos otros factores que influyen en la realización de un dibujo a esas edades, tales como ambientales y genéticos, que pueden también influir en la inteligencia de las personas.

La investigación señala que quizá exista una relación genética involucrada en la manera de dibujar de los niños. A la edad de 4 años se observó que los dibujos de gemelos idénticos, que compartían los mismos genes, eran más parecidos entre sí que los dibujos de gemelos no idénticos que comparten alrededor de 50% de sus genes.

Los investigadores señalan que lo anterior no significa que exista un “gen del dibujo” y que la habilidad para realizar esta acción se da por medio de la observación, el sostener un lápiz y demás acciones que hacen que un niño pueda dibujar. Dibujar es un comportamiento muy antiguo que ha acompañado al hombre desde los inicios de su historia, acción a través de la cual intentamos expresar nuestras ideas.

Existe todavía un largo camino para entender el desarrollo de la inteligencia a través de la vida del ser humano, pero estudios de este tipo pueden mostrar algunos datos importantes que nos ayuden a comprender el avance de la inteligencia a través de la vida del hombre.

El estrés, ¿sabotea a tu metabolismo?

 
Algo que salió mal en el trabajo, una pelea con tu pareja y otra vez ese teléfono móvil que no funciona. 

Además, te despertaste tarde y no pudiste ir a tu clase de gimnasia y tu madre te llamó para reprocharte que hace mucho no la contactas. 

Al final del día has hecho tantas cosas y estás tan agotada que ya ni ganas de cocinar tienes. La solución más fácil es pedir alguna comida al servicio a domicilio (en su mayoría chatarra) y así no tener que lavar los platos. 

Sin embargo, ello, combinado con el estrés, podría afectar a tu metabolismo. Entérate por qué.

Una digestión muy larga
Todos sabemos que la comida chatarra no es la opción más conveniente para nuestro bienestar, pero un reciente estudio publicado en la revista científica Biological Psychiatry encontró que, cuando estamos estresadas y comemos alimentos ricos en grasas, se puede ver afectado nuestro metabolismo haciendo que el proceso de digestión sea más largo y que perder unas libras de más sea casi imposible.

Los expertos han notado que al consumir de manera habitual una comida alta en grasas, cuando estamos estresados, se puede desacelerar nuestro metabolismo y llevar a un aumento de peso de alrededor de 11 libras -5 kg- por año, según otro estudio realizado por la Universidad de Ohio y publicado este año en el sitio de bienestar WebMD.

¿Qué podemos hacer?
“Sabemos que no siempre podemos evitar factores de estrés en nuestras vidas, pero lo que sí podemos hacer para estar preparados ante eso es tener opciones de comida saludable en nuestros refrigeradores o alacenas para que, cuando aparezcan esos momentos de estrés, podamos acceder a una comida saludable en lugar de acudir a la opción muy cómoda pero alta en grasas” explica Martha Belury, Profesora en Nutrición de la Universidad de Ohio y coautora del estudio mencionado en WebMD. En lugar de calmar el estrés consumiendo alimentos, podemos encontrar otras soluciones como por ejemplo hacer ejercicio o actividades que nos gusten, meditar o descansar.

Alimentación emocional”, o alimentarse en respuesta al estrés o la ansiedad, puede ser una causa de aumento de peso importante ya que quemamos menos calorías y fijamos las grasas, según se explica en el libro 100 maneras de potenciar tu metabolismo, de Cynthia Phillips, Ph.D.; Pierre Manfroy, M.D.; y Shana Priwer.

El metabolismo es el conjunto de reacciones químicas que suceden en las células y que transforman lo que comemos en energía para realizar todas las actividades de nuestras vidas. Si este proceso se ve afectado, ya no va a ser tan fácil bajar de peso a través de la tradicional fórmula: comer menos calorías y hacer más ejercicio. Recuerda consultar con un profesional de la salud antes de hacer cualquier cambio en tus hábitos alimenticios.

Fuente adicional consultada: KidsHealth (kidshealth.org).

Los héroes del ébola




Washington, 30 ago (EFE).- El actual brote de ébola acabó con la vida de cinco investigadores que trabajaban en el análisis genético de la cepa del virus actual para un estudio que divulgó esta semana la revista "Science" y que no llegaron a ver publicado.

Desafiando a la virulencia y la rápida expansión de virus del Ébola que afecta a África Occidental, científicos, enfermeras y médicos han continuado trabajando para ayudar a paliar este brote sin precedentes que se extiende por Guinea Conakry, Liberia, Nigeria y Sierra Leona.

El precio ha sido muy alto también para los trabajadores sanitarios, ya que la falta de equipo suficiente o su uso inadecuado, la escasez de personal médico para la magnitud de la epidemia y la exposición prolongada a los pacientes han causado un fuerte impacto entre ellos, con 240 infectados y 120 muertos.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha indicado que los casos de ébola censados han superado ya los 3.000, entre los cuales más de 1.500 personas han fallecido, pero calcula que en realidad existen entre dos y cuatro veces más contagios de los registrados.

El ébola se ha cobrado la vida de prominentes doctores en Sierra Leona y Liberia "privando a estos países no sólo de la atención médica con experiencia y dedicación, sino también de héroes nacionales", lamentaba esta semana la agencia sanitaria de las Naciones Unidas.

Entre esos héroes están cinco de los coautores del estudio titulado "Vigilancia genómica aclara el origen del virus del Ébola y la transmisión durante el brote de 2014", que junto con investigadores de la Universidad de Harvard analizaron genéticamente 99 muestras del virus, lo que permitió detectar sus mutaciones.

Los cinco científicos eran personal experimentado del hospital Kenema Government Hospital (KGH) en Sierra Leona, donde se detectó el primer caso en este país y donde se recogieron en su mayoría las muestras para el estudio.

Entre ellos está Sheik Humarr Khan, un prestigioso virólogo que fue director del programa nacional para combatir la fiebre de Lassa -un tipo de enfermedad hemorrágica aguda con síntomas similares al ébola- para el Ministerio de Salud de Sierra Leona.

Khan, que también trabajó para el Centro Africano en la Excelencia Genómica de Enfermedades Infecciosas (ACEGID) en Nigeria y trató a decenas de pacientes antes de contraer el virus, fue recordado por numerosos colegas.

Desde el ACEGID anunciaron "con gran tristeza y profundo pesar" el fallecimiento de "un médico excepcional, un hombre humilde y un amigo leal", escribió Kenneth Onye, director de proyecto, en la página web del centro.

Por su parte, la doctora Onikepe Folarin destacó que Khan, también colaborador con Iniciativa Africana de Herencia Humana y Salud, "demostró valentía" frente a lo que otros de sus colegas rehuyeron.

Entre los fallecidos se encuentra también Mbalu Fonnie, una enfermera con más de 30 años tratando fiebre de Lassa, especializada en casos de mujeres embarazadas y quien contrajo la enfermedad mientras cuidaba a una de sus compañeras que esperaba un hijo.

Robert Garry, otro de los coautores del estudio y virólogo en la Universidad Tulane en Nueva Orleans (Luisiana, EEUU), recordó en declaraciones a "Science" a algunos de sus compañeros, como a "la tía Mbalu", que era "una figura maternal para todo el equipo".

Otro enfermero con más de 10 años de experiencia cuidando a este tipo de pacientes, Alex Moigboi -al que Garry describió como una persona "siempre sonriente", con gran sentido del humor y al que le gustaba animar a todo el mundo- también resultó infectado cuidando a la misma enfermera.
Igual suerte corrió la enfermera Alice Kovoma, "una persona maravillosa, muy dedicada y profesional con gran devoción hacia sus pacientes y sus compañeros de trabajo", aseguró Garry.

También murió Mohamed Fullah, un técnico de laboratorio que ayudó al estudio y quien perdió a varios familiares a causa del ébola y que se cree que fue contagiado por alguno de ellos.

Entre los participantes en este estudio está Sidiki Saffa, un técnico de laboratorio que recogió muestras de sangre y las procesó y que murió de un derrame cerebral sin relación con el ébola.

"Esta es una extraordinaria batalla que todavía tenemos por delante y ya hemos perdido a varios amigos y colegas, como nuestro buen amigo y colega el doctor Humarr Khan, coautor principal", lamentó la doctora Pardis Sabeti de la Universidad de Harvard, también miembro del equipo de la investigación.

Los autores han cedido los datos del estudio porque "todos estamos en esta lucha juntos" y consideran que "la transparencia y la colaboración es una forma con la que esperamos honrar el legado de Humarr" y el resto del equipo.

Pero para muchos su muerte no es el final: "Su trabajo sentará las bases para un tratamiento del ébola. Su trabajo es inmortal", según uno de los mensajes de pésame publicados en internet. EFE