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Sunday, November 16, 2014

Cómo aprovechar el calcio de los alimentos




El calcio es un mineral que ha tenido mucha repercusión en los últimos años debido a la gran incidencia de enfermedades degenerativas que se están produciendo como la osteoporosis, la artrosis, la osteomalacia, etc. 

La alimentación es crucial para nuestro organismo y debido a las grandes modificaciones que ha venido sufriendo en las últimas décadas (explotación de suelos, aditivos alimentarios, estrés, drogas, etc.) los alimentos que ingerimos cada vez conservan menos ingredientes naturales y en muchas ocasiones, como pueden ser la prevención de muchas enfermedades, se hace necesario un aporte extra de nutrientes. 

En cuanto al calcio, se ha preconizado un consumo diario bastante alto respecto a nuestra perspectiva sobre este mineral, quedándonos en algunos sitios bastante sorprendidos, pues según la OMS, la cantidad diaria recomendada de calcio debe fijarse en 800 mg diarios para adultos y 1200 para niños y mujeres embarazadas, en cambio en muchos otros, se recomiendan hasta 1500 mg, una barbaridad. 

Las enfermedades como las osteoporosis están amenazando cada vez más la población, y es lógico que muchas personas sientan desconfianza de su alimentación y sufran el miedo de poder padecer esta enfermedad, por lo que, como medida preventiva, se guían por las recomendaciones dietéticas de calcio y las mantienen así de por vida, hasta que llega la enfermedad y te preguntas ¿cómo ha podido pasar?, si yo tomaba leche todos los días y comía muchas espinacas, ¿por qué mis huesos son quebradizos y frágiles?.

Bueno, dejando a un lado la imaginación, vamos aclarar varios aspectos referentes al calcio. En primera instancia, nuestros huesos necesitan la acción conjunta de más de 70 minerales (magnesio, calcio, sodio, potasio, fósforo, estroncio, manganeso, molibdeno, azufre, etc.) para poder mantenerse sanos y fuertes, aparte de esto, se requieren también vitaminas y aminoácidos. El calcio representa en la edad adulta, aproximadamente el 2 por ciento del peso total, es un mineral con un potencial de absorción bastante pequeño. En individuos sanos, este porcentaje constituye el 40 por ciento y conforme vayan pasando los años, sobre todo a partir de los 30, este porcentaje se ve disminuido. 

Ahora viene lo más gracioso, que parece ser que algunos no lo entienden. Si tu cuerpo no es capaz de absorber más calcio, o ha perdido su eficacia con el paso de la edad para poder hacerlo, no vale de nada que te atiborres a suplementos de calcio o a alimentos ricos en calcio, como los lácteos, pues por mucho calcio que tomes, sino se absorbe no sirve absolutamente de nada. Entonces, algunos se preguntarán, ya, pero cuanto más calcio tome, más posibilidades habrá de asimilarlo. Esta creencia es totalmente falsa, nuestro cuerpo es inteligente y tiene establecido un protocolo de absorción que pone en práctica para todos los nutrientes, solamente absorberá el que necesite, y el que no, será eliminado a través de la orina o las heces.

Sorprendentemente, todo esto que acabamos de decir parecerá surrealista, porque muchas industrias lecheras reconocidas, siguen enriqueciendo la leche (ponemos la leche, porque es uno de los alimentos más ricos en calcio) con calcio y otras vitaminas para mejorar la salud ósea, muchas veces nutrientes que ni siquiera tiene la leche, como el hierro y el ácido fólico, que son nutrientes muy pobres en la leche. 

La naturaleza ha dotado a cualquier alimento de todos los nutrientes necesarios respetando una proporción natural e inmutable, más importante que la última cena para Jesucristo, un dogma que muchos se atreven a violar, adicionando propiedades inexistentes en el alimento de manera artificial y que pueden influir negativamente en el verdadero poder nutritivo que poseía ese alimento antes de manipularlo, y como la leche existen muchos más, como las bebidas de soja, las barritas energéticas, carnes envasadas, zumos concentrados, pan, etc. 

Este motivo, junto a nuestros malos hábitos, merman nuestra salud y reducen el poder de absorción natural que posee nuestro cuerpo. El calcio, por muy necesario que sea, que aquí no lo negamos, no sirve de nada sino se combina con otros nutrientes indispensables también como él, y que no dejan de ser menos importantes, como la vitamina D, la vitamina C, el colágeno, el magnesio, el potasio, etc.

La vitamina D es esencial para fijar el calcio en nuestros huesos, sin ella, gran parte del calcio no podrá ser utilizado, pudiendo ocasionar osteomalacia. La vitamina D activa puede obtenerse mediante suplementos, por exposición a los rayos solares o a través de fuentes dietéticas como el salmón, el aceite de hígado de bacalao y alimentos ricos en lípidos, pues la vitamina D es liposoluble. España es considerada como el país del sol e inexplicablemente es uno de los países con más incidencia de enfermedades óseas degenerativas.

Con lo dicho anteriormente, vamos a exponer varios factores que pueden repercutir negativamente en la absorción del calcio, por lo que por mucho calcio que tomemos, sino cuidamos una serie de aspectos, no sirve de nada.

  • En primer lugar, nombramos el exceso de azúcares refinados. El azúcar refinado se comporta como un ácido, y para que no produzca daño ninguno, nuestro cuerpo lo mezcla con sales minerales, que suelen ser bastante alcalinas, consiguiéndolas claramente de los huesos, que son la mayor reserva de minerales. Es importante saber, que no solamente con el azúcar, para cualquier alimento que provoque un exceso de acidez (por desechos, no por sabor) nuestro cuerpo se comporta de la misma manera.
  • Deficiencia de magnesio. Niveles bajos de magnesio pueden favorecer la pérdida de calcio y una menor absorción de este. Debido a la explotación de los suelos, el magnesio es pobre en la dieta, por lo que debemos asegurarnos de ingerirlo mucho más que el calcio. Como recomendación ponemos las almendras, los altramuces y los garbanzos.
  • Antagonistas del calcio. Entre ellos el zinc y el hierro, el calcio compite con estos minerales, por lo que si se consumen en la misma comida, se verá complicada su absorción. Por ejemplo, legumbres con carne, pescado con arroz.
  • Cantidades elevadas de calcio en una sola toma. Como es el caso de la leche animal, un alimento totalmente contraindicado a cualquier edad, no sólo por sus grandes cantidades de calcio, sino por sus efectos negativos sobre nuestro organismo a nivel intestinal y respiratorio. En muchas marcas de leche, según la etiqueta, podemos encontrar en un sólo vaso, alrededor de 400 mg de calcio, que lamentablemente no sirve de nada, porque es mucho y además la leche no dispone de una proporción equilibrada de otros minerales y vitaminas para optimizar su absorción. Eso sí, sirve de lujo para sobrecargar al riñón y favorecer la aparición de cristales de calcio en las articulaciones. El calcio para potenciar su absorción, deber ser ingerido de manera proporcional y en pequeñas cantidades durante el día. Por ejemplo, un puñado de almendras a media mañana, una ración de verduras para comer y un poco de pescado de calidad para cenar. Con eso sería suficiente. No ingerimos grandes cantidades de calcio, pero nos aseguramos de que el poco que entre se absorba adecuadamente.
  • Falta de ejercicio. El sedentarismo es un factor agravante de osteoporosis y osteomalacia, y no por hacer una horita de spinning 3 veces a la semana y el resto pasarlas sentados nos salvamos. El ejercicio estimula la absorción de calcio y favorece la fijación de este en el hueso, mucho más, si lo practicamos al aire libre mientras nos da el solecito.
  • Deporte intenso. Que conste, que no es que desaconsejemos no practicarlos, pero el deporte intenso requiere grandes cantidades de calcio y de magnesio, debido a las repetidas contracciones, por lo que debemos asegurarnos de aportar buenas cantidades de calcio si no queremos tener problemas en el futuro. Además, el deporte intenso es considerado por nuestro cuerpo como una situación de estrés.
  • Emociones y sentimientos. Si sufrimos grandes niveles de estrés (depresión, nerviosismo, preocupaciones, desdichas, etc.) podemos repercutir negativamente en la pérdida de muchos minerales, entre ellos el calcio, además de aumentar la acidez, el estrés aumenta la secreción de interferón gamma, que aumenta la permeabilidad intestinal, permitiendo el paso de antígenos y cuerpos extraños.
  • Exceso de proteínas. Una dieta excesivamente proteica, como la que llevan muchas personas por su idea de que los carbohidratos son malos, provoca una significativa pérdida de calcio por vía renal.
  • Falta de sueño. No dormir las horas suficientes, puede complicar los procesos de reparación y fabricación de tejido que tienen lugar en la noche mientras dormimos. Gran parte del calcio que se asimila, tiene lugar cuando descansamos.
Hemos destacado los factores más determinantes, aparte de éstos, existen algunos más. Recordad que todo está en mantener un equilibrio y tomar unas medidas razonables. Entre las consecuencias que puede producir un exceso de calcio, encontramos la arterioesclerosis, cálculos renales, artritis, dolores musculares y nódulos reumáticos, producidos muchas veces por acumulaciones de calcio mal absorbido, que junto con otras sustancias se adhiere a las articulaciones y otros tejidos y provoca molestos dolores. Nosotros desde Gama natural, recomendamos la ingesta de 400 mg de calcio en adultos, consideramos que es más que suficiente, siempre y cuando se tengan en cuenta todos los factores que hemos explicado y colaboremos en su correcta absorción. Todo ello además, irá en función del estilo de vida de cada individuo y sus particularidades fisiológicas.

Esperamos no haberos aburrido demasiado, pero hemos creído oportuno hacerlo así, para que nos quede bien claro. Nuestro objetivo como siempre es primar por una buena salud, espero que con esta información algunos se despreocupen con el dichoso tema del calcio y presten más atención a otros aspectos más importantes. 

Con una dieta equilibrada que incluya la gran mayoría de los grupos de alimentos, no tiene por qué haber deficiencias de ningún tipo, apostando por alimentos biológicos eso sí y de calidad. Olvidemos la creencia de que la leche es buena para nuestros huesos, cuando su efecto es todo lo contrario, además si la leche ya contiene suficiente calcio, porque le echan más, sino lo necesitamos. Existen alimentos como las frutas, las verduras, los frutos secos, las legumbres, con unas cantidades más proporcionadas de calcio y otros minerales, que guardan relación y están en consonancia con la naturaleza humana. 

Cualquier pregunta podéis ponerla abajo en los comentarios, os agradeceríamos mucho vuestra participación.
 
David García. Gama Natural

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