Friday, August 15, 2014

12 medidas que debes tomar a los 30 para ser joven y sano a los 50

El promedio de vida de los colombianos es de 74 años. Esta cifra quiere decir que crece la población mayor con enfermedades crónicas. Por eso, debemos establecer rutinas que nos permitan llegar a esa edad con mejor salud, tomando medidas cuando aún no estamos enfermos.





Es inevitable que el paso del tiempo sea evidente en nuestra piel, órganos y salud mental. El aumento en la expectativa de vida de la población además, ha contribuido a que los adultos mayores vivan más tiempo, pero también, sobrellevando enfermedades crónicas que se desencadenan por nuestras costumbres a lo largo de la vida y que, tomando sencillas medidas, podemos prevenir, retrasar o rehabilitar.

María Rodríguez, coordinadora del área de promoción y prevención de Axa Colpatria, nos da ideas de lo que debemos hacer al final de nuestros 20 años, hasta después de los 30, para conservarnos más jóvenes y saludables:


1. Usar protector solar: entre más temprano empecemos a aplicarlo, más de una vez al día, estaremos protegidos de los rayos solares y, aunque lo necesitemos para la vitamina D, podemos tomarlo en cantidades saludables. Protegernos ayuda a evitar el cáncer y, de paso, contribuye a que las arrugas no marquen tanto la piel.
2. Usar crema de contorno de ojos: es casi seguro que las cremas para esta área ya no disminuyen las líneas de expresión que tenemos. Vale la pena entonces, empezar desde muy temprano a aplicársela en la mañana después de hidratar, y en las noches, después de retirar el maquillaje y la suciedad del día, para evitar que aparezcan estás marcas con mayor rapidez o intensidad.
3. Tomar calcio: si desde la infancia, la mujer se acostumbra a consumir varios gramos de calcio al día, tendrá unos huesos muy fuertes en su vejez. Pero si no, es mejor tomar suplementos de calcio desde los 30, para evitar que ya entrada la tercera edad, se presenten fracturas.
4. Comer 5 porciones de verduras y frutas al día: los expertos en nutrición aseguran que incluir alimentos crudos en la dieta, libra a las personas de enfermedades propias de consumir productos procesados, enlatados o embutidos. El cuerpo tiene energía, está vital, con mayores defensas y menores riesgos de enfermedad.
5. Tomar agua: vivimos deshidratados. A veces, la sensación de hambre es ocasionada por una profunda necesidad de consumir líquidos, pero que poco suplimos. El agua es el refrigerante natural de los órganos y garantiza el funcionamiento adecuado de riñones, el metabolismo y la eliminación de toxinas.
6. Hacer ejercicio: permanecer sentado impulsa la obesidad, los problemas de circulación y las articulaciones se atrofian. Puede afectarse también el corazón. Practicar ejercicio con regularidad contribuye incluso contra la depresión, además de que protege contra enfermedades cardiovasculares.

7. Hacerse un chequeo general: cuando las personas se sienten sanas, le ponen poca atención a su estado de salud y no hacen nada por conservarlo, dice María Rodríguez. Por eso aconseja no esperar la enfermedad para acudir al médico y controlar su salud, para pedir exámenes de glicemia, colesterol y demás.

8. Hacerse el autoexamen de seno: una de las enfermedades que más afectan a las mujeres es el cáncer de seno. Por eso, cada una debe palparse los senos por lo menos 10 días después del periodo, empezando desde las axilas, rodeando el seno en sentido de las manecillas del reloj, luego al contrario y, finalmente, tocando el pezón. Esto ayuda a detectar posibles irregularidades o secresiones que, identificadas a tiempo pueden salvar de una posible enfermedad, o de consecuencias devastadoras.
9. Practicarse la citología: hacerlo cada año, por lo menos, es una señal de que cuidamos y valoramos nuestra salud. Pues además de ser un chequeo de rigor, su práctica ayuda a identificar una anormalidad, que puede ser la presencia de virus (VPH) que pueden derivar en enfermedades más importantes, como el cáncer de cuello uterino.
10. Disminuir las carnes rojas: su consumo hace que la piel pierda lozanía, que aumente la retención de líquido. Es mejor optar por carnes blancas como el pollo y productos de mar.
11. Disminuir el consumo de sal: además de que retiene líquidos y nos hace ver hinchados, su consumo en exceso es un importante factor de riesgo para enfermedades como la hipertensión que, a su vez, es causante de enfermedades como los accidentes cerebrovasculares y los infartos.
12. Revisar los antecedentes familiares: con ayuda del médico se puede hacer un plan de prevención si en casa son comunes enfermedades como la diabetes, hipertensión, cáncer o problemas cardiacos. Así, se puede definir cuáles son los factores de riesgo y qué medidas establecer para disminuirlos.

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