Sunday, May 11, 2014

Medidas para fortalecer la memoria con la edad

 
Por lo general, la memoria es menos eficiente conforme avanzan los años. 
A pesar de que no exista ninguna manera comprobada de prevenir la pérdida de la memoria, se pueden tomar algunas medidas posiblemente útiles.
No obstante, si la pérdida de la memoria empieza a interferir con sus actividades cotidianas, o si le preocupan los cambios en ella, consulte con el médico.
Según las personas envejecen, en el cerebro disminuye la cantidad de células, o neuronas. Esa disminución puede dificultar el aprender cosas nuevas o recordar palabras y nombres conocidos. Podría ser difícil recordar los nombres de personas conocidas, por ejemplo, o tener problemas para encontrar los lentes de lectura o las llaves del automóvil. A algunas personas les preocupa que esas lagunas mentales sean una señal del inicio de la enfermedad de Alzheimer o de demencia, pero ese rara vez es el caso.
Existen varios cambios que se pueden realizar en el estilo de vida para fortalecer la memoria. Primero, permanezca física y mentalmente activo. La actividad física aumenta el flujo sanguíneo al cuerpo, incluso al cerebro, y eso puede ayudar con la memoria; por lo tanto, salga a dar una caminata rápida o un paseo en bicicleta, o vaya a nadar o a esquiar. Haga cualquier cosa que disfrute y permanezca siempre activo.
La actividad física ayuda a mantener en forma al cuerpo, y la actividad intelectual hace lo mismo por el cerebro. Leer, escribir, ver películas u obras de teatro, jugar juegos o conversar sobre eventos de actualidad pueden ser actividades agradables. Igual que en el caso anterior, encuentre actividades que disfrute y no deje de hacerlas.
Segundo, permanezca dentro de su red social o involúcrese en alguna. Según la persona envejece, existe una tendencia a retraerse socialmente. Interaccione con familiares y amigos, o con entidades cívicas, religiosas o comunitarias. Estar en compañía de otros puede reducir el riesgo de sufrir depresión, aparte de disminuir el estrés, y posiblemente ambas cosas desempeñan alguna función en la pérdida de la memoria.
Tercero, aliméntese sano. En general, una alimentación que mantenga sano al corazón puede hacer lo mismo con el cerebro. Dicha alimentación normalmente incluye cereales integrales, carnes magras, aves y pescados, y por lo menos cinco porciones de frutas y verduras al día. Además, beba suficiente cantidad de agua y restrinja el consumo de alcohol, porque la deshidratación y demasiado alcohol pueden conducir a un estado de confusión y posiblemente a perder la memoria.
Cuarto, no pierda la organización. Puede estructurar sus actividades diarias para que disminuya la posibilidad de olvidar algo que debía hacer o dónde se encuentra alguna cosa. De igual manera, puede ayudarle hacer listas, guardar las cosas en el lugar correspondiente y deshacerse de todo el desorden. Por último, procure dentro de lo posible enfocarse en una cosa a la vez. Hacer varias cosas al mismo tiempo podría demostrar su eficiencia, pero puede ser estresante y distraerle. Nada de eso es bueno para la memoria.
Si pese a intentar realizar estos cambios en su vida, todavía le parece que tiene un problema importante con la memoria, o le preocupa algún cambio reciente en la misma, haga una cita con su médico de cabecera. El médico puede hablar con usted sobre los síntomas, así como revisar los antecedentes médicos familiares, los medicamentos y los suplementos alimenticios que toma. En algunos casos, la pérdida de la memoria puede ser un efecto secundario de ciertos medicamentos. El médico además puede hablar con usted sobre el nivel de estrés en su vida y cualquier cambio importante que haya enfrentado.
El médico y usted, conjuntamente, pueden analizar las cosas que podrían contribuir a la pérdida de la memoria y decidir cuál es el mejor curso a tomar en su caso.

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