Sunday, April 13, 2014

Comer ¿por hambre o ansiedad?

 

Para cumplir con tu plan de pérdida de peso o bien mantener el que tienes, es importante aprender a identificar cuando realmente tienes hambre o deseas comer por ansiedad

El apetito de verdad es una sensación absolutamente natural de nuestro organismo. Sin embargo, existe también el deseo psicológico de probar la comida. Tú, ¿sabes diferenciar?


Psicólogos y nutriólogos especializados opinan que el problema radica en que se tiende a comer sin apetito y por razones muy diferentes

Existen personas que comen todo el día, otras después de salir del trabajo y hay quienes ingieren alimentos al llega a casa e incluso, algunos se levantan de la cama para atacar el refrigerador.

La ansiedad por comer es un trastorno de la alimentación frecuente que en cada persona se da por diferentes motivos. Para contrarrestar este problema, es necesario identificar qué provoca tu ansiedad, en qué momento del día se intensifica y contemplar posibles soluciones.

Detrás de esta ansiedad, que nos lleva a comer de más, quizá existan problemas hormonales, psicológicos, patológicos, estrés o baja autoestima, entre muchos más.

Independientemente de que un especialista diagnostique el problema que origina nuestra ansiedad, podemos poner manos a la obra a través de hábitos saludables cada vez que comemos y que podrán ayudar a manejar la ansiedad y por lo tanto a no consumir lo que nuestro cuerpo no necesita:
•    Regula tus horarios de comida. La ansiedad por comer, en ocasiones está relacionada con los horarios irregulares al comer. Si establecer misma hora para alimentarte siempre, tu organismo se acostumbrará e incluso tendrás esa sensación de satisfacción y no habrá cabida para antojos.
•    Incluye abundantes vegetales y proteínas. Esto ayudará a sentirte satisfecho. Por otro lado, trata de comer cinco veces al día: tres de esas comidas deben ser abundantes, las restantes son colaciones tanto pequeñas como saludables, por ejemplo: semillas, frutos secos, frutas y verduras.
•    Toma suficientes líquidos. Tales como gua, jugos naturales y tés, evita que estén endulzados.
•    Identifica antes de llevar cualquier alimento a tu boca si estás aburrido o sin nada que hacer, quizá ahí esté tu ansiedad.

Por otra parte, existen alimentos que pueden ayudarte a reducir el hambre, entre los están: la menta, las nueces, la avena, el té verde y las zanahorias.

Si atiendes estos consejos y tu problema con la comida persiste, consulta a un psicólogo, quien te ayudará te ofrecerá opciones para solucionarlo.

Cuidar el exceso de peso, es una cuestión de salud más allá de la apariencia física; con la obesidad surgen más complicaciones pueden ser irreversibles.
¡Recuerda…tú generas el cambio!

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